El año pasado, la Unión Europea prohibió la venta de productos cosméticos nuevos con ingredientes ensayados en animales y luego India aprobó una disposición similar.
Miles de animales en todo el mundo son actualmente sometidos a crueles sufrimientos, intensos dolores y muerte agónica con el único fin de ensayar nuevos productos del sector cosmético y sus ingredientes. Las pruebas en las que son utilizados incluyen ensayos de toxicidad, sensibilización cutánea e irritación ocular. Son obligados, por ejemplo, a la ingestión forzosa de jabones, cremas, dentífricos o espumas de afeitar, o a la inhalación de lacas y aerosoles.
Otras pruebas, como la de irritación ocular (test de Draize), consisten en introducirles en los ojos grandes cantidades de champú, máscara de pestañas, maquillaje, etc. hasta provocarles una ceguera total. Hay que señalar que, al contrario que en el caso de los medicamentos, la legislación europea no exigía a las compañías fabricantes que estos productos fuesen evaluados mediante pruebas en animales para permitir su comercialización.

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